La presidenta de Asocajas expone el desajuste entre formación de los aspirantes y necesidades laborales en Colombia y llama a repensar el sistema de empleo.
El mercado laboral colombiano enfrenta múltiples desafíos. Uno de ellos es la desconexión entre la formación de los aspirantes y las necesidades empresariales, lo que se vuelve una barrera importante para el desarrollo económico.
Ante esto, la presidenta de Asocajas, Adriana Guillén, se refirió a la necesidad de reestructurar los sistemas de formación y contratación, particularmente por el creciente desajuste entre los perfiles profesionales de los aspirantes y las ofertas laborales disponibles en el país.
Adriana Guillén reiteró que, para el 64 % de los empresarios colombianos, la formación de los aspirantes no se ajusta a las ofertas laborales que están lanzando. Este desajuste genera problemas de empleabilidad y obstaculiza la eficiencia del mercado laboral, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
Según Guillén, el 70 % de la población desocupada actual está compuesta por milenials y centenials, lo que evidencia una necesidad urgente de repensar el modelo educativo y de contratación en Colombia.
La presidenta de Asocajas sugirió que el país aún está enfocado en ciclos largos de formación en instituciones de educación superior, cuando en realidad el mercado laboral exige conocimientos más técnicos y específicos. “El título universitario ya no es tan relevante como antes”, señaló Guillén, comparando la situación colombiana con la de países desarrollados, donde la formación técnica y la educación dual, que combina academia y empresa, son más fuertes.
Guillén también se refirió a la transformación que está sufriendo el concepto de trabajo formal. “La relación laboral clásica se está convirtiendo en una relación entre un proveedor y un consumidor de servicios, mediada por la tecnología”, indicó.
Esta nueva dinámica requiere una adaptación en la normativa, y Guillén hizo un llamado al Gobierno y al Congreso para realizar los ajustes necesarios. De acuerdo con la líder gremial, la regulación actual está rezagada frente a los cambios que exigen las nuevas generaciones.
Este ajuste resulta especialmente importante si se considera que, en un plazo de diez años, la generación X se estará retirando del mercado laboral, dejando la actividad productiva del país en manos de milenials y centenials. Estas generaciones, según Guillén, tienen preferencias y expectativas distintas sobre el trabajo: “Quieren tener varios clientes, no jefes, y están menos dispuestos a realizar actividades manuales, ya que el mundo ha migrado hacia una economía de servicios”, explicó.
El desafío de la informalidad y la falta de cobertura pensional
Al citar cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Guillén destacó otro aspecto preocupante: en Colombia, hay 14,2 millones de personas desocupadas laboralmente y 12,7 millones más que se encuentran en la informalidad. Esto implica que casi 27 millones de colombianos no tendrán cobertura pensional, lo cual representa un gran reto para las finanzas públicas del país.




